Subirse de talla o no entrar en la prenda de la talla que se supone debes tener, es una de las cosas que más comúnmente lesiona nuestra autoestima o nos hace sentir inseguras. Por supuesto que no está mal tener metas sobre como queremos vernos, pero cuando las expectativas no son realistas o no están bien informadas pueden ser muy nocivas.

      

Y es que sobre el asunto de las tallas hay varias cosas que no nos han dicho, que nos han hecho pelear con nuestro cuerpo, pero llegó la hora de reconciliarnos.

      

Las tallas no son referentes de cómo debes verte

      

Lo primero que debes saber es que las tallas no son referentes de la forma que debe tener nuestro cuerpo, sino que se basan en promedios de las medidas de una población, que cada marca adapta a sus propios estándares. Esto es por lo que no te debe extrañar que en una marca seas una talla, pero en otra seas una diferente, no es que tu peso esté fluctuando, sino que no existe una referencia única para que las medidas de una talla sean la misma a en todas partes.

«Las tallas no son referentes de la forma que debe tener nuestro cuerpo, sino que se basan en promedios de las medidas de una población»

¿Entonces qué puedes hacer?

      

Cuando eso te pase, elije la prenda que se ajuste a la parte más ancha de tu cuerpo y luego, con la ayuda de tu sastre o modista de confianza, entalla la prenda en la parte que te quede suelta.

      

Por ejemplo, si una falda te queda bien en la cintura, pero te queda ancha en la cadera, lo que debes hacer es que te la entallen a la medida de tu cadera ¡Nunca al contrario! Si te compras la talla que te queda bien en la cadera, pero para eso te resignas a que te quede apretada en la cintura, lo único que lograrás es hacer que se te vean gorditos en el abdomen, aparte de ir incómoda por la vida.

      

Para resumirte el cuento, no debes ajustar tu cuerpo a una prenda, puedes ajustar la prenda a tu cuerpo para que te horme perfecta.

      

      

Las tallas dependen de los tipos de cuerpo

      

Otra cosa que debes saber es que las tallas están basadas en la figura del reloj de arena, es decir, que la cadera y el busto están proporcionados con una cintura definida. Pero la verdad es que no todas tenemos esa silueta, también hay cuerpos con forma de triángulo, de pera, de rectángulo, etc., por lo que no te debes decepcionar, sino aprender a comprar.

      

Esto quiere decir que la mayoría de las mujeres tenemos diferentes medidas entre los hombros y la cadera, por lo que es normal que no seamos de la misma talla en todas las prendas, pues una pieza estándar que se ajusta bien en el tren superior puede quedarnos suelta o ajustada en la cadera, dependiendo de la tipología de nuestro cuerpo.

      

Por ejemplo, puede que necesites una talla para tus blusas y otra para tus faldas y pantalones. Nuevamente, no estás deforme, sino que tienes una tipología de cuerpo diferente al reloj de arena.

      

      

      

El estilo no depende de la talla

      

Existe una creencia popular que dice que la ropa solo se les ve bien a las altas y flacas, pero ¡esto es absolutamente falso!. Tener estilo es expresar nuestra personalidad y esencia a través de la ropa, de manera que la imagen personal refleje con buen gusto y originalidad quienes somos y vaya de la mano con nuestro estilo de vida.

      

A todas se nos puede ver bien la ropa, la clave está en mantener la armonía entre lo que somos en nuestro interior y lo que comunicamos con la imagen. En esta ecuación no tienen nada que ver las medidas; se puede tener un estilo atractivo, sin importar la talla o la estatura.

      

El punto de partida es que aprendas a identificar cuáles son las prendas y complementos que favorecen tus características individuales y que te alejes de aquellas que no te van bien. Hay prendas bonitas en todas las tallas y cortes muy diferentes para que puedas elegir las piezas para construir un estilo único y atractivo.

      

      

Ahora que lo sabes, la próxima vez que te midas una prenda y sientas que no te queda como te gustaría, recuerda que el problema no está en tu cuerpo, sino que tal vez debas hacer un pequeño ajuste a la prenda o probarte otra talla, pues quizás la marca tenga un tallaje distinto.

      

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